Matrimonio y amor en la Edad Media

Matrimonio y amor en la Edad Media


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losBoda es una de las instituciones sociales más antiguas, generalmente consagrada en la ley, que une a un hombre y una mujer en una forma especial de dependencia mutua, a menudo con el propósito de fundar y mantener una familia. Desde el medio de Edad Media, la Iglesia se ha esforzado por regir de manera muy estricta la unión de los esposos con la instauración desde 1181 del sacramento del matrimonio, codificando la vida conyugal desde la publicación de las prohibiciones hasta el acto carnal. Pero, ¿qué estaba pasando realmente detrás de escena en dicha boda?

La Iglesia formaliza el matrimonio

En el siglo XI, para la reforma gregoriana, la iglesia busca imponer una demarcación rígida entre clérigos y laicos. Los primeros, encargados de velar por la espiritualidad de la sociedad, deben permanecer célibes, mientras que los segundos aseguran la reproducción biológica de la especie y deben casarse de acuerdo con reglas cada vez más estrictas e idénticas para todos. El matrimonio se convierte así en un sacramento que descansa sobre cuatro pilares centrales: indisolubilidad, monogamia, consensualismo y exogamia.

La unión entre un hombre y una mujer debe ser única, nunca romperse durante la vida de los cónyuges. La publicación de las prohibiciones es obligatoria para garantizar una mayor publicidad del sindicato. Las severas sanciones amenazan los matrimonios clandestinos. El prior de San Eloi recuerda: el hombre está formado a imagen de Dios (hecha para sí mismo), la mujer está hecha a semejanza del hombre (creada para ayudar al hombre) por eso ella se le presenta!

Al final de la época medieval, las mujeres se casaban entre los 17 y los 18 años y los hombres unos diez años más, una diferencia de edad que reforzaba el dominio masculino. Le Ménagier de Paris, un tratado sobre ética y economía doméstica, está destinado a las esposas jóvenes. La obediencia es imperativa para las mujeres, pero esto no les impide desempeñar un importante papel doméstico. La esposa aporta a la familia su dote más un capital de conocimientos culinarios, hortícolas y educativos.

La esposa que ejerce autoridad sobre su esposo no es natural; Un marido golpeado o cornudo es signo de un revés escandaloso que atrae un alboroto deshonroso: ¡el hombre ridiculizado debe montar un burro boca abajo por las calles de la ciudad!

Golpear a su esposa o celebrarla

El marido tiene sobre su mujer un derecho de corrección que confirma un proverbio italiano: "Buena esposa o puta, toda mujer quiere un palo". ¡Cualquier dueño de la casa puede castigar a la mujer y la familia sin que nadie ponga un obstáculo en ello! Es cuando va más allá de lo "admitido" que puede ser condenado. Sin embargo, estos ejemplos violentos son raros, el asesinato entre cónyuges representa en 1380-1422 menos de un caso de homicidio entre cien.

La fuerte jerarquía dentro de la pareja no impide la expresión de sentimientos. Puede haber un vínculo real entre los cónyuges. Esta afección conyugal se puede ver en las raras fuentes epistolares de finales de la Edad Media.

Fuera del matrimonio

A finales de la Edad Media no todas las parejas heterosexuales estaban casadas. Antes del Concilio de Trento (1545-1563) existen otras formas de convivencia temporal o definitiva entre hombres y mujeres, aunque sean condenadas por la Iglesia: relaciones adúlteras, bigamia, concubinato, segunda unión tras separación. Es la infidelidad de la mujer casada y no la del hombre que funda el adulterio a causa de los hijos ilegítimos traídos al hogar. El término "adulterio" se usa para mujeres. La convivencia está muy extendida: los clérigos viven en compañía de una concubina como "marido y mujer" ¡y también tienen hijos! Para muchos jóvenes de entornos desfavorecidos, esta puede ser una elección temporal mientras esperan un "matrimonio real".

Un calendario para el amor

El acto carnal es presentado por la Iglesia como una deuda conyugal que los cónyuges tienen entre sí, pero solo debe cumplirse en el caso de la procreación, en determinadas épocas del año porque los cónyuges deben abstenerse: Domingos, miércoles y viernes, durante los grandes períodos juveniles que preceden a Pascua, Navidad y durante muchas fiestas de los santos. La pareja debe abstenerse cuando la mujer tenga la menstruación, cuando esté embarazada, en los 40 días siguientes al parto, antes de la ceremonia de relevancia.

Pero es recomendable tomar nota de la realidad de los comportamientos, pues si se hubieran observado sus prohibiciones la frecuencia de las denuncias de la pareja hubiera sido de uno a tres días al mes.

Las posiciones prohibidas

La posición de la mujer sobre el hombre está prohibida por la iglesia, así como la posición del hombre detrás de su compañero porque esto lo rebaja al rango de animal. Los textos canónicos y las obras médicas aseguran a los cristianos que si adoptan sus posiciones o si copulan en períodos no prescritos por la iglesia, darán a luz niños lisiados, leprosos y falsificados.

Pero el historiador no puede ampliar su conocimiento de estas prohibiciones. ¿Fue limitada la intimidad de la pareja medieval? Sólo se nos revela la moderación de los hombres y mujeres de la Edad Media, que prefirieron echar un modesto velo sobre el amor perdido para siempre.

Bibliografía

- Sexo y amor en la Edad Media, de Bernard Ribémont. Klincksieck, 2007.

- Vivir con la familia en la Edad Media, de Chiara Frugon. Les Belles Lettres, 2017.

- La vida cotidiana en la Edad Media, de Justine Delfrance. Nuevo Mundo, 2020.


Vídeo: Historia prohibida del Sexo Documental Antigüedad